
Una masa de aire cálido atípica para esta época del año comenzará a dominar el norte y el centro de Estados Unidos durante los próximos días, desplazando el patrón invernal y dando paso a condiciones más propias de la primavera. Meteorólogos advierten que el episodio podría convertirse en uno de los más prolongados de calor inusual registrados recientemente en esta región.
El fenómeno traerá temperaturas muy por encima de los valores normales, junto con aire seco y ráfagas intensas de viento que podrían extenderse por más de 48 horas. Si bien el ascenso térmico será bien recibido por quienes han soportado semanas de frío extremo, también genera preocupación por el riesgo de incendios forestales.
Temperaturas hasta 17 grados por encima de la media
De acuerdo con los pronósticos de AccuWeather, el período cálido podría convertirse en el más prolongado para la región del Atlántico medio desde el último evento atípico registrado a comienzos de año.
Los expertos anticipan que el mayor pico de calentamiento se producirá entre el lunes y el martes, cuando las temperaturas se situarán entre 11 y 17 grados Celsius por encima del promedio histórico para febrero. Este desvío térmico es especialmente significativo en una estación caracterizada habitualmente por heladas, nevadas y temperaturas bajo cero en amplias zonas del país.
El aire templado avanzará sobre estados del norte y del centro, modificando de forma abrupta el escenario climático. Ciudades que días atrás enfrentaban acumulaciones de nieve y frío intenso podrían experimentar jornadas soleadas y temperaturas inusualmente suaves.
Lunes y martes: los días más cálidos
Según los especialistas, el lunes y el martes marcarán el punto máximo del evento. Para mediados de semana, algunas localidades podrían alcanzar registros que igualen o incluso superen valores récord para esta época del año.
Un ejemplo es Pittsburgh, donde las temperaturas podrían rondar los 16°C, cifras que no se observan con frecuencia en pleno invierno. De concretarse, estos valores empatarían registros inusuales medidos previamente en enero, cuando otro episodio cálido rompió la tendencia estacional.
Este tipo de fluctuaciones térmicas bruscas no solo alteran la percepción estacional, sino que también pueden afectar la dinámica atmosférica en superficie, generando condiciones propicias para vientos intensos y baja humedad.
Aire seco y fuertes ráfagas: el riesgo oculto
Aunque el ascenso térmico representa un alivio frente a las recientes tormentas invernales, el fenómeno no está exento de riesgos. Los meteorólogos advierten que la combinación de temperaturas elevadas, aire seco y ráfagas de viento persistentes puede aumentar significativamente el peligro de incendios forestales.
Las condiciones más críticas se prevén en una franja que se extiende desde el norte de Texas hasta el oeste de Nebraska. En estas áreas, la vegetación seca y los suelos con baja humedad podrían facilitar la rápida propagación de focos ígneos en caso de que se produzca una chispa, ya sea por causas naturales o humanas.
El viento, que podría soplar con intensidad durante más de 48 horas, incrementa el potencial de expansión de cualquier incendio, dificultando las tareas de control.
Un cambio abrupto en el patrón invernal
El ingreso de esta masa de aire cálido modificará por completo el patrón climático dominante en la región. Durante semanas, gran parte del norte y centro del país estuvo bajo la influencia de aire frío ártico, con nevadas frecuentes y temperaturas muy por debajo de la media.
Ahora, ese escenario será reemplazado por condiciones más propias de finales de marzo o principios de abril. Este contraste térmico repentino es característico de la variabilidad climática en Estados Unidos, donde los sistemas frontales pueden desplazarse con rapidez y generar cambios bruscos en cuestión de horas.
¿Qué esperar en los próximos días?
Los especialistas recomiendan mantenerse atentos a las actualizaciones meteorológicas, especialmente en las zonas con mayor riesgo de incendios. Aunque el evento cálido será transitorio, su intensidad y duración —superior a las 48 horas— lo convierten en un episodio relevante dentro del calendario invernal.
Tras el pico de calor previsto para comienzos de semana, no se descarta un retorno gradual a condiciones más estacionales. Sin embargo, el episodio dejará en evidencia la marcada amplitud térmica que puede registrarse incluso en los meses más fríos del año.
En definitiva, la inminente ola de calor no solo traerá temperaturas récord, sino también desafíos asociados al aire seco y al viento, factores que obligan a extremar precauciones mientras el invierno cede, al menos temporalmente, ante un anticipo primaveral.